ENMA BALAGUER UN MANANTIAL INAGOTABLE DE SOLIDARIDAD.

Por Yomaira Lorenzo

Hoy se cumplen 25 años de la partida de una Mujer extraordinaria del Partido Reformista Social Cristiano y del país, nos referimos a Doña Enma Balaguer.

Sin lugar a dudas, puedo afirmar que ninguna mujer ha hecho tanto por las clases desposeídas como lo hizo Doña Emma. Fue una mujer de valores profundos que le dolía el hambre y la pobreza de muchos. Canalizó las retribuciones para miles de familias de extrema pobreza, poniéndose por encima de las diferencias políticas existentes en aquella época. Siempre la recordaremos por su espíritu de bondad y generosidad, la tendremos en nuestra mente y corazón, pues amamos su dedicación a la causa integra y patriótica.

Doña Enma realizo una obra esplendida a través de la Cruzada de Amor, una institución que logró reunir a cientos de mujeres de diversas clases sociales, para realizar el más integro programa de protección humana que se menciona en el país.

La Cruzada de Amor distribuyo comida para sanar el hambre que padecían muchos ciudadanos y ciudadanas de los sectores más vulnerables, pero a la vez fue una institución que promovió la fundación de diversas escuelas técnicas en las cuales miles de mujeres se graduaron en diversos tipos de manualidades, lo que les permitió en esos momentos participar en la vida laboral mediante la producción de bienes y servicios con cuyos negocios lograron independizarse en el plano social y económico.
Enma se caracterizó siempre por su apoyo incondicional a numerosas causas solidarias que mantienen vivo el legado moral de una mujer que dedicó su vida a los más necesitados.
No solo dejó importantes lecciones de acción social, sino también un modelo de comportamiento basado en la ayuda desinteresada.

Su compromiso en la lucha contra la injusticia, la pobreza y la defensa de los derechos de la mujer y de la infancia forman parte de una herencia que apela a la condición humana por encima de banderas, colores e ideologías.
Hoy al recordarla por sus grandes aportes a la clase pobre en la República Dominicana, y muy particularmente a los cientos de mujeres del país y del Partido Reformista Social Cristiano, reafirmamos el compromiso y el deber de continuar con su legado y contribuir para la construcción de una sociedad donde hayan más oportunidades para los más desposeídos, donde impere la igualdad de condiciones para el desarrollo de una sociedad justa, equitativa e igualitaria.

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