A PROPÓSITO DE LA VISITA DEL CANCILLER DE TAIWÁN, DAVID TAWEI LEE A LA REPÚBLICA DOMINICANA.

Por Domingo Ramírez

El mejor legado que le puede dejar a la República el Canciller Dominicano, Ingeniero Miguel Octavio Vargas Maldonado, quien tan buen trabajo ha realizado al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores, desde que en fecha 16 de agosto del 2016 fuese designado al frente de dicho ministerio por el presidente constitucional de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sánchez, es sin lugar a equivocaciones establecer relaciones oficiales de Estado a Estado, diplomáticas, consulares y de negocios con China Continental.

A pesar de las relaciones históricas existentes entre el Estado dominicano y la isla de Formosa (Taiwán) basadas fundamentalmente en la cooperación internacional en materia de donaciones de equipos hospitalarios, equipamiento de nuestra fuerza de seguridad ciudadana (Policía Nacional) y otras contribuciones en comunicaciones, es ese mismo Taiwán, al que, el gigante asiático (China) considera como una provincia rebelde, a la cual no se le puede regatear su desarrollo en términos económicos, tecnológicos y demás, que ha venido sistemáticamente perdiendo aliados a nivel internacional, a tal punto que en la actualidad solo cuenta con unos 20 socios en los que se incluye la República Dominicana.

Es bien sabido, que los últimos aliados que ha perdido Taiwán en la región, son Costa Rica y Panamá, al parecer los gobiernos de los países que han decidido romper relaciones con la isla para establecer relaciones con China Continental, se han dado cuenta del potencial económico que ha desarrollado China a nivel mundial, el cual tiene inversiones de mucha importancia en todos los ámbitos económicos con la mayoría de los países más poderosos del mundo.

Las últimas estadísticas del 2016 sobre la población taiwanés, nos dicen que la isla tiene 23.540.000 habitantes, mientras que China Continental posee nada y nada menos que 1.379.000.000.00 millones de habitantes para constituirse así en el país más poblado del globo terráqueo, con un PBI per cápita de (8.123,18 USD) ‎y un Producto Interior Bruto ascendente a la astronómica suma de (11,2 billones USD).

El Estado dominicano tiene una base económica que se fundamenta en servicios, es decir en (turismo, zonas francas y remesas) y producción agrícola. Haciendo un ejercicio simple, solo tendríamos que imaginarnos que como consecuencia de una posible apertura del mercado chino, ellos decidan visitar e invertir en nuestro sector turístico o decidan instalar en el país zonas francas que se dediquen a productos agropecuarios.

¿Cuántos empleos se generarían para los dominicanos?

¿A cuántos dominicanos sacaríamos de la miseria y la pobreza en la que muchos se encuentran actualmente?
¿Cuántas oportunidades de trabajo tendríamos para los jóvenes, que actualmente ni trabajan ni estudian?
Definitivamente nuestro país debe mirar hacia el futuro, con un ojo crítico y la vez clínico, pues no es justo que por las pequeñas donaciones que recibimos de Taiwán, no tengamos ese enorme mercado que representa China Continental abierto para nuestras relaciones diplomáticas, consulares y comerciales. Para el Taiwán es fundamental tener a la economía más importante del caribe, como es la dominicana en calidad de aliado, mientras que la República Dominicana tiene que ser estratégica en sus pasos diplomáticos, pues somos un país en desarrollo que necesita aperturar grandes mercados mundiales que puedan contribuir de manera significativa a nuestro crecimiento económico en todos los niveles.

En esa labor histórica y patriótica, tanto el Primer Magistrado de la Nación, Lic. Danilo Medina Sánchez como nuestro Canciller, Ing. Miguel Octavio Vargas Maldonado, deben poner todo su empeño con el objetivo de mejorar la vida de los dominicanos.

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